La niñera Yuli relato erotico xxx


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La niñera Yuli

Categoría: Hetero Comentarios: 0 Visto: 32600 veces

Ajustar texto: + - Publicado el 09/03/2017, por: Anonimo

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Mi esposa es profesora en una universidad local, y había viajado a otra ciudad por unos días, y esa noche a mi se me presentó una reunión de trabajo ineludible, y no tenía con quien dejar a nuestro hijo de 2 años. Por teléfono, mi esposa me dio la solución. Había hablado con una de sus alumnas a quien consideraba muy responsable y con quien se llevaba muy bien para que se quede esa noche con el pequeño, y había aceptado. Su nombre era Yuli. Iría a la casa a las 6 de la tarde.

Efectivamente, llego puntual a la hora, pero me deslumbró cuando la vi. Yuli tendría unos 20 años, con un cuerpo escultural. Vestía unos jeans muy apretados y se pegaban bien a sus largas piernas, una fina cinturita, un polo ceñido bajo el cual se alojaban unas tetas grandes y firmes. Era linda de cara, muy ligero maquillaje, pelo negro largo muy ondulado, aretes de argolla grandes, ojos pardos y labios muy provocativos. La invité a pasar, y cuando lo hizo confirmé lo que suponía, tenía un culo grandioso. ¡Qué mujer! No pude hablarle mucho, porque se me hacía tarde y mi hijo ya andaba por ahí haciendo travesuras, así que le dije que lo cuide bien y que regresaría a las 11 pm.

Durante la reunión no pude dejar de pensar en ella. Me sorprendía que mi esposa hubiese mandado una chica así a nuestra casa. De hecho confiaba mucho en mí, pero yo, ¿podría resistir la tentación? Nunca había sido infiel, pero que ganas tenía de serlo esa noche. Felizmente pude salir temprano de la reunión, de manera que llegué a mi casa una hora antes de lo previsto. Encontré a Yuli viendo televisión en el sofá, me informó, que mi hijo ya estaba dormido y me preguntó si podía quedarse hasta que la película terminase, ya que faltaba poco. Obviamente accedí, y me senté a su lado. Me sorprendí al ver en la pantalla a una pareja que se besaba apasionadamente. La escena continuó mostrando como las manos del chico bajaban hasta el trasero de la chica para manosearla, a lo que ella respondía con gemidos. Luego se veía a ella besarle el cuello, luego el pecho y seguir descendiendo con sus besos, mientras que la cámara se quedaba enfocando la cara del joven con evidentes muestras de placer. Así terminaba esta película. Inmediatamente acabada, ella apagó el televisor y se volteó hacia mí, preguntándome porque el chico había hecho esos gestos de placer. Le expliqué que aunque no lo mostraran, daban a entender que ella comenzó a practicarle el sexo oral a su pareja, y por eso el placer del hombre.

¿Puedo hacerle una pregunta indiscreta?, es solo por curiosidad – me preguntó

Adelante, hazla – le respondí

¿A Ud. le produce tanto placer el sexo oral?

Para serte sincero, es algo que me encanta – le respondí encantado con el giro que iba tomando la conversación.

Con razón mi novio me pide tanto que se lo chupe, pero no lo hago con frecuencia porque no me gusta

¿Y qué es lo que no te gusta de hacerlo?

Es que tengo miedo de que acabe dentro de mi boca, nuca se lo he permitido, debe ser horrible.

Pero no puedes decir que es horrible si nunca lo has probado – dije acercándome un poco más a ella mientras debajo de mi pantalón ya tenía una erección descomunal.

Es que realmente a veces no lo entiendo – dijo ella sin inmutarse en lo más mínimo por mi cercanía.

¿A qué te refieres?

A veces creo que lo único que él quiere es que le este chupando el pene, y a mi me gustaría que juegue conmigo, me encantaría que me toque toda, que me acaricie los pechos, que me los bese, en fin, pero creo que no lo entiende así.

Con tal conversación yo ya no pensaba en otra cosa que quitarle la ropa y penetrarla por todos sus agujeros, pero tenía que actuar con mucho tacto para no arruinarlo

Por lo que me dices, me parece que debes tener una sensibilidad especial en tus pechos

Sabe, me parece que es cierto, porque cuando me los toco yo misma me excito – y diciendo esto se apretó sus tetas con sus manos mientras cerraba los ojos.

Decidí que era el momento apropiado. Era en ese momento o nunca. Le pasé mi brazo derecho por la cintura acercándola más a mí, y puse mi mano izquierda encima de su mano que estaba apretando una de sus tetas, a la vez que con mi boca le besaba suavemente el cuello. Ella respondió con un gemido y retiró su mano para que sea la mía la que esté en contacto con su pecho. Parece que esto la excito más, porque comenzó a gemir más fuerte. Definitivamente esta chiquilla se calentaba mucho acariciándole los pechos, y yo no desaprovecharía eso. No puso resistencia cuando le saqué el polo, quedándose con un sujetador blanco, a mi parecer muy ajustado, porque sus tetas parecían estar luchando por librarse de él. Inmediatamente la puse frente mío, e introduje mis dos manos por dentro de está prenda, y le apreté las tetas con fuerza, lo que provocó en ella un grito de placer y que el brasiere cayera al piso roto. Tenía unas tetas perfectas: grandes, redondas, muy firmes y de pezones duros y erectos. Inmediatamente comencé a besar esos pechos divinos, lo cual a mi también me excitó muchísimo, ya que ella me había sacado la camisa y también acariciaba mis tetillas. De pronto sentimos un ruido en la habitación de mi hijo, que nos hizo separar. Le pedí que fuera a investigar. Se cubrió el busto con mi camisa y se dirigió a la habitación. Mientras se alejaba no pude apartar la vista de su poto, era fenomenal. Regresó a los pocos segundos, ya sin cubrirse. Me excitó aun más verla caminar con su jean apretado, esa cinturita y el torso desnudo, con sus tetas balanceándose de un lado a otro conforme caminaba. Cuando llegó donde mí la abrace contra mí y empecé a besarla en la boca con mucha pasión. No puedo negar que sentir su lengua en contacto con la mía me gustó sobremanera. Mis manos se deslizaron hasta su culo y lo apreté muy fuerte, arrancándole un gemido. Entonces la recosté sobre la alfombra, y volví a atacar esos pechos geniales. Los chupaba, los apretaba, los pellizcaba, los mamaba y ella se retorcía de placer hasta que increíblemente comenzó a temblar descontroladamente. No lo podía creer, esta chiquilla estaba teniendo un orgasmo con solo acariciarle las tetas. Minutos después se sentó frente mío, y aun jadeante me dijo:

Me ha hecho sentir cosas que nunca nadie me hizo sentir

Tu novio es un idiota si no se da cuenta de lo excitantes que son tus tetas – le respondí

¿Ud cree? – me dijo mientras se las miraba y se las levantaba con las manos

No tengo dudas

Pues ahora es mi turno de darle placer – dijo mientras se acercaba gateando a mi, que me había puesto de pie.

Me excitó mucho verla gateando en cuatro patas hacia mí. Cuando me alcanzó, me bajó el pantalón y mi ropa interior, liberando mi pene que hacía siglos quería salir. Lo cogió con las 2 manos y comenzó a lamerlo, desde la raíz hasta la punta, una y otra vez, deteniéndose para jugar con su lengua sobre el glande. Eso me volvía loco. Luego empezó a lamerme los testículos, y eso era muy placentero. Me volvía loco con su lengua, pero yo ya moría de ganas de que se lo metiera en su boca, así que agarre su cabeza con una mano y dirigí mi pinga hacia su boca, pero ella la cerró. Luego me dijo que por favor no fuera a terminar dentro de ella, ya que ni a su novio le permitía hacer eso. Le dije que no lo haría, con tal de que me la chupe de una vez. Acto seguido introdujo mi pene lentamente en su boca, y lo hizo tan profundamente que éste desapareció completamente dentro de ella. Que placer me produjo estar tan dentro de ella. Seguidamente comenzó una mamada genial, me lo chupaba, lo lamía, lo mamaba, lo besaba y yo me volvía loco. Con razón su novio solo le pedía sexo oral. Lo hacia fenomenalmente bien. No sabía cuanto tiempo podría resistir, pero ella parecía adivinar, y cuando estaba próximo a terminar bajaba el ritmo de su mamada, haciéndome durar más. Finalmente decidí que ya era hora de hacerla gozar de verdad, así que la levante, le di la vuelta, pegué mi pinga a su culo y abrazándola comencé a desabrocharle el pantalón. Ella entendió, porque se lo bajó y, vaya sorpresa, llevaba una tanguita blanca diminuta que se perdía entre ese poto descomunal.

Que buen culo tienes – le dije mientras la hacía poner en cuatro patas.

La vista era inigualable. Me estaba ofreciendo ese poto que tanto me excitó desde que la vi, e inmediatamente la cogí de la cintura, la atraje hacia mí y de una sola arremetida le metí toda mi pinga. Sin duda se había excitado chupándome la pinga, ya que estaba totalmente mojada y mi pene no encontró dificultad para entrar hasta lo más profundo de ese rabo. Comencé a cacharla con fuerza, agarrándola fuertemente de la cintura y atrayéndola hacia mí cuando yo arremetía hacia ella. Ella gritaba de placer, y sus gemidos se incrementaron cuando bajé el ritmo y con mis pulgares empecé a acariciarle el ano. Era muy estrecho, sin duda virgen, pero vaya que se había excitado cuando mis dedos comenzaron a abordarlo. Entonces saqué mi pinga de su chucha y la dirigí hacia su ano, humedeciéndolo con los fluidos que arrastraba, pero ella sin abandonar su posición volteó su cara hacia mí, y me dijo:

No, por ahí no. Soy virgen por ahí, y quiero seguir siéndolo, A mi novio tampoco le permito que entre por allí a pesar de lo mucho que me insiste… es que pienso que me dolería mucho.

Me quedé frustrado por no poder romperle el ano a esta hembrita que tan excitado me tenía, pero ella tomó entonces la iniciativa, recostándome de espaldas sobre la alfombra, y subiéndose encima mío empezó a cabalgar mi pinga frenéticamente. Que excitante era verla subir y bajar sobre mí, con sus grandes tetas moviéndose aparatosamente. De pronto su cuerpo se tensó completamente, me apretaba tanto la pinga que me hacía doler, y comenzó a temblar aparatosamente, bajándose de mí y continuando con sus temblores en la alfombra. Estaba teniendo otro orgasmo ¡esta hembrita era puro fuego!. Me puse encima de ella y le dije:

No me has dejado que te llene la boca de mi semen, ni que te lo meta por el ano, y he cumplido obedeciéndote, pero no permitiré que me niegues lo siguiente

¿De que se trata? – me dijo un poco asustada

Tus tetas son maravillosas, me alocan, y las voy a bañar de semen.

Nunca nadie ha hecho eso conmigo

Pues yo seré el primero – le dije mientras la ponía de rodillas delante mio y dirigía mi pene hacia su boca

Ella comenzó a chuparmelo nuevamente, de la misma forma fenomenal que lo había hecho minutos antes. No tardé en estar a punto de terminar, de manera que puse mi pinga sobre sus tetas y coloque sus 2 manos alrededor de mi pene. Ella entendió rápidamente lo que quería, y comenzó a correrme la pinga de manera tal que prontó comenzó a arrojar chorros de esperma, que yo hábilmente dirigí hacia sus tetas, cubriéndolas completamente con mi semen. Mientras hacía esto noté en la cara de Yuli una mezcla de excitación y asombro, sin duda le gustó porque comenzó a gemir de placer mientras que con sus manos esparcía el semen por toda la superficie de sus pechos, cerrando los ojos y gimiendo aun más fuerte. No puedo precisar si ese fue otro orgasmo de ella, pero intuyo que sí. Luego me senté a su lado y descansamos en silencio unos minutos. Luego ella me dijo:

No puedo creer que me haya causado tanto placer recibir su semen en mis pechos.

Eres una hembra fenomenal, muy sensual – le conteste-, y el sexo, en todas sus formas, te puede dar mucho placer, mucho más del que has sentido hoy, si es que estás con un hombre que sepa como cogerte. Te aseguro que incluso lo que tienes miedo de hacer te puede resultar muy muy placentero

Pues solo hay una forma de averiguarlo – dijo mientras se arrastraba hasta colocar sus labios sobre mi pene, que aun no se recuperaba.

Lo cogió y se lo introdujo en la boca, donde rápidamente conseguí una nueva erección. Comenzó a mamármelo como desesperada, se lo introducía tanto que creo que llegaba hasta su garganta. Esta hembra vaya que sí sabía chupar una pinga. Agarré su cabeza firmemente con mis dos manos, ya que estaba próximo a inundarla de semen. Cuando comencé a eyacular, su primera reacción fue retirarse, pero contuve su cabeza con firmeza. De primera intención era obvio que estaba reteniendo el semen en su boca, ya que un chorro empezó a escapar por su comisura labial y a deslizarse por su mentón. Eso me excitó aun más, y seguí llenándola de esperma, el cual ya empezó a deglutir. Segundos después me retiré y caí exhausto al sofá. Ella se echó en la alfombra, mirándome en silencio. Era un cuadro muy bello verla tirada en el piso, con sus tetas y su barbilla cubiertas por mi semen. Finalmente se incorporó y me dijo:

Tenía razón, me estaba perdiendo de cosas muy ricas por tonta.

Pues quizás te pueda dar una segunda clase más adelante.

No me la perdería por nada – me respondió sonriéndome mientras buscaba su ropa.

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