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Los dados

Categoría: Orgias Comentarios: 0 Visto: 9491 veces

Ajustar texto: + - Publicado el 08/11/2016, por: Anonimo

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Sucedió el verano pasado. Una noche como cualquier otra en la que nos reunimos para ir de marcha mis amigos Antonio y Daniel, con sus respectivas novias: Ester y Ana, mi novia Nadia y su hermana Maria. Los chicos éramos de la misma quinta, y teníamos entonces 24 años, igual que Ester, 25 tenía Ana, 23 Nadia y 19 Maria, cuyo novio estaba haciendo el servicio militar y por eso iba “desaparejada”.

Para los amantes de las descripciones os hablaré un poco de las chicas:

Nadia, mi chica, medía 1,72, llevaba una melena rizada castaño claro, cuerpo bien torneado debido a que practicaba atletismo y natación, 90 de pecho, con tetas redonditas riquísimas.

Mari, su hermana, era un poquito mÁs alta a pesar de ser mas joven, llevaba el pelo corto, iba muy bronceada, y tenía un buen cuerpo también, aunque su fallo sin duda eran sus pequeñas tetas, aunque podían ser eróticas también. De todas formas yo no las Había visto, os hablo, al igual que haré con las demás, por lo que he visto cuando llevan biquini o ropas ceñidas.

Ester, 1,67, pelo rubio y ojos azules…sólo que fea de cara, muy delgada, pero con pechos desproporcionados, no es que sean enormes, sino que para lo que es ella, te esperarías que fueran mÁs pequeños. De todas formas es una de mis mejores amigas y una tía estupenda.

Ana, media melena rubia, muy pequeñita y habla flojito, todo en ella es pequeño.

Estábamos en uno de los habituales bares, y nos dio por jugar a meter una moneda en un vaso, haciéndola rebotar antes en la mesa. El que fallaba se bebía un trago de una jarra enorme de cerveza que habíamos pedido, 5 litros, y el que acertaba elegía quien debía tomar el trago. Es una manera como otra cualquiera de coger el puntito, y dado que esa noche íbamos de este rollo, pues nos iba bien, además no era la primera vez que jugábamos ni mucho menos.

Así estábamos cuando en el bar se fue la luz. Resultó que en toda la zona había un apagón, y después de esperar unos minutos a ver si volvía, Antonio dijo que fuéramos a su casa, que estaba solo y tenía un par de botellas de licor de frutas en la nevera. Aceptamos gustosos. No es que nuestra intención fuera emborracharnos, pero a todos nos gustaba el licor de frutas y la intención era beber uno o dos vasitos.

En fin, para no alargarlo, diré que la cosa se fue animando, y que seguimos con el juego hasta que las dos botellas estuvieron vacías, con lo fresquito que estaba el licor y el calor que teníamos nos entraba como nada. Ahí estábamos, todos tocadillos, cuando Antonio decidió poner una película porno, y todos nos apilamos en los sillones para verla, no era la primera vez que veíamos una juntos la pandilla, excepto con mi “cuñada”.

La película transcurrió entre los típicos comentarios divertidos que se hacen en estos casos, y cada vez mas salidos de tono, hasta que en un momento dado, la escena trataba de un grupo de hombres y mujeres que jugaban con dados y según lo que sacaban tenían que hacer algo (sexual, por supuesto) a otra persona del grupo.

¿Os atreveríais a jugar a algo así? Dijo Ester entre bromas Sería divertido, ¿no? Contestó Daniel

La cosa, que había empezado como una broma, se fue calentando, entre apuestas y que si no te atreves, etc, y gracias al efecto del alcohol, empezó a plantearse en serio. Yo alucinaba, pero me dejaba llevar por el ambiente, al igual que hacían todos, ya que no era algo normal ni mucho menos, ya que, aunque evidentemente hablamos de sexo y hacemos bromas, una cosa así nunca se plantearía entre nosotros. ¡Si las chicas ni tan sólo hacen top-less!

Entre todos empezamos a poner reglas, y, sin que nadie se resistiera, ni siquiera las chicas, decidimos muy serios hacer una ronda, es decir, cada uno haría una tirada, y tendría que hacer algo a alguien del sexo contrario (los chicos intentamos que también pudiera ser entre chicas, pero no coló) que no fuera su pareja, así todos estaríamos igualados en haber hecho algo prohibido. ¡Ah! También se dijo que al final un chico y una chica al azar tendrían la obligación de hacer una segunda tirada.

Esas “cosas” saldrían de la numeración de un dado y eran las siguientes:

Si se sacaba un 1: un desnudo integral delante de todos, incluyendo pene erecto en el caso de los chicos o piernas abiertas en el de las chicas. El striptease estaría dedicado especialmente a alguien con quien se deberían realizar besos con lengua incluida.

Un 2 era dejarse tocar totalmente por alguien.

Un 3 era comerse o dejarse comer el coño, según se fuera chico o chica, hasta el orgasmo si era posible.

Un 4 obligaba a comerle el culo, nalgas y ano a alguien (curiosamente nadie opuso resistencia a esto, tampoco).

Un 5 era comerse o dejarse comer el pene, hasta llegar al orgasmo.

Y un 6 era directamente follar con alguien

Todos estuvimos de acuerdo y después de acordar que de ninguna manera se podía nadie retirar una vez empezáramos, y que si alguien quería hacerlo se fuera en ese momento. Nadie se movió.

Ester apareció con un cubo de agua, jabón y una toalla.

Si tengo que chupar algo quiero que está limpio. Todos deberán lavarse antes de hacer algo oral, ¿de acuerdo? Claro, dijo Mari, no pienso comerme un culo sin lavar, ¡qué asco! Y si hay que follar- dijo Ester- también he traído esto

Dijo tirando un paquete de preservativos sobre la mesa. Todos aplaudimos. El problema se produjo para decidir quién empezaba. Al final, y dado que habíamos prometido que nadie podía volverse atrás, y que si lo intentaba podía ser obligado por los demás como fuera, se decidió empezar alfabéticamente.

Ana, siempre muy fina, se moría de vergüenza y se negaba, pero finalmente vio que no tenía opción y casi temblando agarró el dado y lo tiró. A todos se nos hizo eterna esa primera tirada, el silencio era total, y había gravedad en el ambiente. A pesar de estar medio borrachos todos sabíamos que lo que íbamos a hacer era algo fuerte.

Por fin el dado se paró – ¡un cinco! ¡A mamarla! Dijo de pronto Antonio todo contento.

Bueno, Ana tenía que comerle la polla a un chico, y sólo podíamos ser Antonio o yo. Para decidirlo Ana tuvo que tirar el dado de nuevo, un 1,2 o 3 eran Antonio, el resto era yo. ¡Y salió un 6! Me la comería a mi. Antonio dijo : ¡qué suerte, empiezas bien, cabrón!

Pero yo no las tenía todas conmigo, sería yo el primero en romper el hielo, ya que para que Ana hiciese algo, yo tenía que sacar mi polla delante de todos, especialmente de mi cuñada, cosa que me daba más vergüenza y morbo a la vez.

En fin, a disfrutar, me dije. Y miré a Nadia como disculpándome, pero sabía que lo que más le molestaría no era la mamada, sino que fuera Ana la que me la hiciera, ya que no le caía muy bien, sin duda hubiera preferido que fuera Ester la que me la hiciera.

Me saqué mi verga ya erecta, y me la lavé con el agua y el jabón. Luego, y ante el aplauso de todos, Ana empezó a pasarme la lengua por la punta, mientras con la mano acariciaba mis huevos. UMMMM- pensé- sabe lo que se hace. Y en voz alta dije: como estáis todos en silencio, vamos a hacer como en las películas, y ni corto ni perezoso empecé a decirle: vamos, Anita, cómemela toda, enséñales como sabes hacerlo, zorrita – y frases de este estilo, que mi novia no soporta, pero en esas circunstancias nos calentaban a todos de tal manera, que pronto no era yo ya quien lo decía sino todos los demás, incluido su novio, quienes la jaleaban para que me hiciera llegar. Yo no sabía si podría llegar al orgasmo con tanta gente ahí, pero me excitaba ver cómo la delicada Ana daba cuenta de mi duro miembro. También me excité viendo cómo Ester y Mari no se perdían detalle, y las miraba y me sonreían con cara de vicio, ¡era flipante! Por fin un chorretón de leche salió de mi pene a la boca de Ana, salpicando también su cara. Los demás gritaban: ¡tragátela toda! Daniel dijo que nunca se la tragaba, pero ante su incredulidad Ana no soltó ni una gota e incluso relamió lo que quedaba sobre mi pene, dejándolo limpio de semen.

Daniel protestó: ¡qué guarra, conmigo nunca te lo tragas!

Todos reímos, y yo ya repuesto del orgasmo le dije: bueno, al menos ya has ganado algo con esto, ahora fijo que tendrá que tragarse lo tuyo cuando lo hagáis, ¿no? Ja ja.

Con todo esto, el hielo parecía más que roto, y Antonio tomó el dado con ganas

– ¡A ver si tengo suerte y me toca algo interesante!

Un dos: desnúdate del todo y una chica te podrá tocar todo todo. Vuelve a tirar a ver que chica te toca: 1 y 2 para Ana, 3 y 4 para Maria y 5 y 6 para Nadia. ¡6, Nadia!

Vaya, pensé yo, qué mala suerte, pero prefiero que le toque esto que una felación o que se la follen.

Antonio se desnudó sin reparos y Nadia, un poco cortada se dedicó a acariciarle el pecho y el culo (los culos son su debilidad).

Las chicas le gritaban: Agárrale eso tan duro y dale caña, Nadia.

Por fin le sobó los huevos y agarrándole el pene le bajó la piel del todo para que su glande quedara totalmente descubierto, y entonces se arrancó a mover su mano arriba y abajo por la polla totalmente dura de Antonio, y me sorprendí al oírla gritar junto con las demás chicas “Córrete, córrete”. Antonio, evidentemente, acabó obedeciendo al coro de seguidoras y dejó toda su leche en la mano de Nadia y en el suelo. Nadia se lavó la mano (me alegró que no se chupara los dedos), y dijo: Listo, que tire el siguiente.

Era el turno de Daniel, que sacó un 3. Debía comerse la almeja de alguna chica, ¡la suerte fue para Nadia otra vez! Bueno, si soporté que se comiera otra verga, soportaré esto, pensé.

Ella contenta se desnudó y abrió de piernas. Era el primer chocho que veíamos, hasta ahora solo nos habíamos desnudado chicos, y nos recalentamos bastante al verlo. La verdad es que era un bonito sexo, con su pubis bien recortado y con el vello corto, y unos labios sabrosos que invitaban a disfrutarlos. Daniel esperó que Nadia se lavara y lo primero que hizo fue olerlo y decir “qué bien huele a almeja mojadita”.

Fue lo único que dijo ya que hundió su cabeza entre las piernas de mi Nadia y se entregó a comerle el sexo con auténtico apetito, sólo se oía cómo sorbía su clítoris de vez en cuando, o el chapoteo que producía su lengua en el sexo empapado de Nadia, que pronto empezó a gemir, y acabó corriéndose, todos se preguntaron si de verdad o fingido, ella dijo que de verdad, y yo también lo creo, incluso Daniel, con su cara llena de sus jugos, dijo “si hubiera fingido no saldría tan mojado”

Todo iba de maravilla, y me sorprendí de con qué naturalidad estábamos ahí haciendo un juego sexual con parejas ajenas. Lo único que me molestaba era que Nadia estuviera teniendo tanto protagonismo, aunque era por azar, y que aún le quedaba su tirada.

La siguiente era Ester, sacó un 3.

¡Qué bien, también me comerán la chocha! ¡Y será…Daniel! ¡ala majo hazme igual que a ella, porfa!

Daniel, que aun se estaba limpiando los jugos de Nadia, sonrió y volvió a enterrarse en un sexo, esta vez el de Ester, después de que ella hiciera el consabido lavado.

Bueno, la escena fue una repetición de la anterior, y descubrimos que Ester es de las que les gusta gritar fuerte al correrse “Qué gustazo, OHHHHH, Dios, qué fuerte! ¡Qué bien, ohhhhh!…” Joder, Daniel se está poniendo las botas comiendo almejas, ¿eh ? dijo Mari.

Por fin era mi turno, a ver qué delicia tenía la suerte de disfrutar, esperaba que fuera Mari, que como cuñada más joven era la que me daba más morbo, o por lo menos Ester, para probar otra chica, ya que Ana ya me había hecho la felación.

No tuve demasiada suerte, un dos, “sólo” me iban a tocar y si a la chica le apetecía (que era lo más probable tal como estaba la situación) me haría una paja. Volví a tirar a ver quién era la afortunada (modestia aparte) y tuve suerte a medias, no volvió a ser Ana, pero tampoco mi cuñadita, le tocó a Ester, que sin ningún complejo soltó:

¡Qué bien,con lo que me gusta hacer pajas!

Y así fue como mi amiga Ester empezó a acariciarme de arriba abajo, se entretuvo en mi culo e incluso intentó meterme un poco un dedo en el ano, pero por suerte no insistió, sólo por encima. Luego dijo “Bueno, aquí tenemos el premio gordo” mirando mi pene que apuntaba hacia el techo gallardamente Ja ja, gordo sí que es, sí, ¡y duro! dijo Nadia

Ester empezó a masturbarme y yo sabía que me iba a correr delante de todos por segunda vez…y me gustaba la idea. Ella me apretaba los huevos casi como si me ordeñara, y más de una vez casi se le va lengua, creo que se moría de ganas de comérmelo, pero el juego era el juego. Y de alguna forma sabíamos que esas reglas eran las que permitían que ese juego que de alguna manera habíamos aceptado no fuera una orgía que nuestros subconscientes no hubieran tolerado.

Por fin, mi semen hizo su segunda aparición y llenó la mano de Ester, que diciendo: a ver, me gusta probar “sabores” se lamió un dedo, donde tenía un chorretón, tan ricamente. Dijo “no está mal, no” pero a pesar de eso, supongo que para que Antonio no lo pasara tan mal, se lavó el resto. Pero yo disfrutaba pensando que había querido probar mi leche.

Bueno, dijo la misma Ester, por desgracia yo ya estoy, ya que sólo faltan las hermanitas, o sea que sólo “actuarán chicos”, hasta las tiradas extras.

Bueno, era el turno de Mari, y los chicos nos la mirábamos con ojos de lujuria, al ser la más joven, nos ponía más lujuriosos. Ella, que sin duda notaba nuestra expectación, y sintiéndose deseada, hizo su tirada lentamente.

¡Otro 3! ¡También iba a ser comida!

¡Jo, siempre sale el 3! Dijo ella, y volvió a tirar para ver a quien le correspondía comerse su sexo de 19 añitos. ¡Y otra vez volvió a tocarle al cabrón de Daniel!

¡Ostras, los habré probado todos! ¡Qué guay!

María se desnudó ante nuestras miradas de lujuria, me ponía a mil ver el cuerpo de mi cuñada, que siempre había sido muy recatada ante mí, aunque alguna vez la había pillado en braguitas y camiseta, pero no era lo mismo, evidentemente.

Además, no sólo se desnudó de abajo como habían hecho Nadia y Ester, sino que también se quitó camiseta y sujetador dejándonos ver todo su cuerpo. Los chicos babeábamos. No es que las demás chicas no tuvieran unos bonitos cuerpos, incluso posiblemente más que el de Mari, pero era su juventud y el aire de inocencia que llevaba el que nos ponía cachondos al máximo. La verdad es que la chicas se mosquearon un poco, pero se aguantaron, era nuestro momento de diversión.

Bueno, Daniel hizo su trabajo nuevamente, pero yo miraba el espectáculo de ver a mi cuñadita desnuda, y ver su cara de placer al hacer sexo, y finalmente oír sus grititos en el momento de correrse y como se erizaba su cuerpo. UHF, mi pene seguía tan duro como al principio y escupiendo líquido que manchaba mis calzoncillos al ver esa escena tan morbosa.

Y por fin le tocaba a Nadia, posiblemente ahora no disfrutara yo tanto, me moría si alguien se la follaba, pero ya no había marcha atrás.

¡Un 1! Sólo se desnudará…y besos con lengua, eso no me gusta tanto, pero ya firmo, ya.

Y el afortunado (es mi chica) sería Antonio.

Nadia nos ofreció un striptease bien hecho, creo que el mejor que le he visto nunca, supongo que por el grado de excitación que tenía, y sabedora que su sexo ya no era un secreto después del cunilingus de Daniel, su plato fuerte con el que hizo sufrir a los chicos fueron sus tetas, las mejores sin duda de todas las presentes. Se hizo de rogar, insinuándolas y escondiéndolas. Yo podía ver el deseo en Antonio y Daniel y me sentí orgulloso de mi chica. Finalmente salieron al aire entre aplausos y los “qué tetazas!” de Antonio. Nadia se acercó a él y se las restregó por el pecho y luego por la cara, y él, que no podía tocarla hizo lo que pudo con su lengua, consiguiéndole lamer un poco un pezón. Finalmente Nadia se sentó sobre él, presionando sus senos en el pecho de Antonio, y le metió la lengua en su boca para que la tomara, y así estuvieron un par de minutos, hasta que para mi alivio, Ester dijo “Bien, ya vale, sepárense, sepárense”

Bueno, ahora sólo quedaban las 2 tiradas extras. Se decidió que Ester, que un poco era la que llevaba la pauta, fuera la encargada de hacer las tiradas de la suerte. Para las chicas debía sacar de 1 a 4, no valiendo un 5 o un 6, para los chicos como siempre.

Primero la chica, dijo: 3, Mari

¡Bien! Se me escapó a mí, y todos rieron excepto Nadia, que me hizo una mirada matadora.

Mari tiró los dados: ¡el 5! José (era para mí, ¡tendría sexo con mi cuñada! Yo flipaba pero mantenía la calma porque Nadia me estaba mirando fijamente, ahora a ver qué premio tenía, por favor que no salga el striptease, pensaba, por lo menos un 2 ¡que pueda tocarla!)

¡Un 5, Mari debía comérmela!

Hice esfuerzos para no correrme sólo de imaginármelo, y miré a Nadia, para que su cara de enfado me bajara el calentón.

Me la saqué y me acerqué para que Mari disfrutara de la propiedad de su hermana, esta vez no me lavé ya que iba limpio desde mi segunda corrida. Ver como Mari sacaba la lengua y tocaba mi glande me provocó casi una descarga eléctrica, y ver cómo lentamente abría su boquita y se introducía mi pene dentro, me llevó al paraíso. Los demás, que también le veían morbo a la situación la iban animando, y yo ya no me corté de hablarle: “venga cuñadita, enséñame lo que sabes hacer, cómo te comes una polla…” y entonces oí a Nadia, que conformada, le decía “aprovecha este momento hermanita, que no sabes cuando tendrás otra tan hermosa, disfrútala ahora que puedes”

Mari me agarró las nalgas con sus manos y se entregó a un sube y baja frenético con su boca, que finalmente provocaron que descargara mi leche para que mi cuñadita la probara. Le grité “¡tragátela toda, no dejes nada!”, y oí como los demás también se lo gritaban, hasta su hermana le dijo, ” no dejes ni una gota de esa leche, que vale su peso en oro” (¡esa es mi chica!)

El broche de oro fue ver la cara de Mari con mi leche por sus comisuras (una imagen que siempre nos pone a mil a los chicos, no sabría explicar por qué), y feliz me tumbé sobre un sillón, esta vez, sin tan sólo molestarme en guardarme la “herramienta”

Ester volvió a tomar las riendas y dijo:

Bueno, la última tirada de chica, ojalá pudiera hacer trampas y hacer que me tocara.

Sacó primero un 6 que no sirvió, y después un 1

-Ana, te ha tocado, ¡qué zorra! Exclamó

Ana tiró a su vez un 2, iba a ser manoseada por…6, ¡yo otra vez!

Se desnudó y di buena cuenta de su cuerpo, sus pechos pequeños, sus piernas, sus caderas,y, ja ja, ahí tenía su sexo, le metí el dedo sin contemplaciones, ya que estaba más que mojada desde hacía rato, y me la follé con el dedo, cambiamos de posición varias veces y Mari dijo: Bueno, no ha habido ningún polvo, pero esto es lo mas parecido, ja ja

Finalmente, y estando a cuatro patas, y con mis gritos de “córrete puta” que en esas circunstancias la excitaban más que molestar, se corrió en mis dedos (a esas alturas eran 2 los que se movían en su interior) Satisfecho saqué los dedos, pensando que ya estaba, pero todos me aclamaron diciendo que me los chupara, me lo pensé un segundo y con cara de deleite me chupé los dedos uno a uno, probando así el sabor de los jugos de Ana.

¡Un momento! Dijo Mari, las chicos tienen derecho a una tirada más, ya que al ser uno menos han tirado 4 veces y nosotras cinco, que tiren otra vez, sino nosotras hemos tenido menos oportunidades de disfrutarlos.

Como tenía su parte de razón y lo podíamos hacer pasar como parte del juego todos estuvimos de acuerdo. La verdad es que en ese momento todos hubiéramos jugado varias tiradas más, pero teníamos que seguir las reglas para que aquello fuera un juego y no una orgía, algo que nos hubiera costado mucho más aceptar.

Ester volvió a ser la encargada de tirar y la suerte fue para Daniel

A ver qué coño te comes esta vez Daniel, ja ja Un 4, ¡se va a comer un culito! Desde luego Daniel eres un glotón, solo haces que comer -Bueno, yo follaría con mucho gusto, pero los dados son los dados. La colita que se comería sería la de…2, ¡Ester! ¡Bueno, menos mal que me toca algo! ¡Que llevo rato sólo de mirona!

Se acercó al cubo y se limpió el ano, luego apoyándose en el sillón se puso con la colita en pompa, y dijo “venga Daniel, a ver cómo te portas con esto”

La verdad es que su culo así se veía estupendo y le dije:

Mas que chuparlo yo te metería una buena estocada,ja ja, ¡qué culito!

Daniel le sobó bien el culo antes de pasar a chupar su ano con deleite mientras Ester, que no calla nunca iba diciendo “Qué rico, cómo me gusta que me chupen el culo, qué gustito, sigue cabrón”

Finalmente alguien dijo “¡tiempo!” y Daniel se detuvo.

Nos quedamos callados y como nadie mas encontró ninguna excusa para continuar, todos nos fuimos vistiendo correctamente.

Bueno, es hora ya de ir a casa, dijo Ana Sí, dije yo también, venga Nadia, Maria, vámonos.

La situación se había enfriado de golpe, de repente empezábamos a ser conscientes de todo, y nos cortamos, nos despedimos y nos fuimos.

En el coche, Nadia a mi lado y Maria detrás, no hablamos. María dijo “qué sueño” y se acurrucó en el asiento trasero, y Nadia hizo lo mismo en su asiento. No comentamos nada, aunque yo no podía dejar de pensar en lo que había pasado, especialmente en Mari: me había visto trempado y corriéndome, y es más, ¡me la había chupado ella y se había tragado mi semen!. Su cuerpo ya no tenía secretos para mí, le había visto todo, incluso sus piernas abiertas enseñando su agujero, y había visto y oído cómo reaccionaba al tener un orgasmo. ¡Mi pene estaba erecto otra vez! Pensé en lo bueno que sería parar el coche y disfrutar a solas de estas dos hermanas tan fantásticas, pero mi sentido común me dijo que no accederían. Las dejé en su casa y ahí acabó la noche.

Nunca hemos hablado de ello, ni con los demás, ni con Mari, y ni tan sólo con Nadia, es como si no hubiera pasado, aunque yo sé, y por supuesto, los demás se acuerdan igual de bien, lo que pasó y no puedo evitar masturbarme de vez en cuando recordando ese fantástico juego, y estoy seguro que los demás también lo hacen, aunque nadie sacará el tema jamás. Seguimos saliendo juntos y bromeando de sexo, pero como si no nos hubiéramos visto cómo nos vimos y hecho lo que nos hicimos. Extraño, pero eso hace que podamos seguir siendo pandilla.

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